domingo, 27 de abril de 2008

euskera


Ayer conocí a un hombre que me contó esta -su- historia tras escuchar mi respuesta a la pregunta diaria: "soy chilena".

Para el 11 de Septiembre yo tenía 18 años... Acá siempre estábamos muy pendientes de lo que pasaba en Chile. A pesar de que la dictadura restringía casi todas las publicaciones, había una revista que publicaba noticias internacionales. Chile era nuestro caballito de batalla... siempre mirábamos para allá pensando que si esta alternativa "resultaba" nosotros tendríamos una oportunidad. 
Cuando escuché lo del golpe por la radio, lloré toda la noche y mi padre, que había estado preso, peleado en guerra y había sido torturado por Franco, me consolaba y me decía: ¿Cómo llegaste a pensar que los iban a dejar?... ¿Cómo piensas que los iban a dejar?. Cómo... 

A la distancia y en una tierra/país/nación que se atribuye como ingenio "la compañía de Jesús y la República de Chile" me asombro de mi ignorancia... y, claro, me emociono... al ver las lágrimas de un hombre que recuerda su juventud (y al darme cuenta que por mi cara también avanzan -y al unísono- las míaspropias).

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