No había querido ir desde que te fuiste, porque para qué en realidad. Estuve con un par de amigas, hablando de miles de cosas, distintas a las que hablábamos, pero de alguna forma en una misma sintonía, esa de la algarabía que da un rico ruso blanco mientras llueve a través de la ventana, echándole a la vez un ojo a los brazos de andrés retirando un cenicero repleto.
Las cosas saben distinto, pero saben, veo que te pasa igual.
Te extraño mucho.
miércoles, 4 de junio de 2008
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el ébano.... uyyyy qué rico sería un cosmopolitan del ébano... pero bueno, al menos la winkler me trajo un pisco, así que ya me estoy piscoleando tu salud... una abrazo
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