Mientras que por Barcelona emergen alternativas comunitarias, por Santiago se coartan. Esta es la triste historia de la Comunidad Los Capitanes, en la que un grupo de inflexibles y aterrados vecinos se confabulan para progresivamente prohibir cualquier manifestación gregaria.
De temer. De hecho, hay quejas hasta del timbre de la verda de enfrente, de una casa cercana en la que ponen regaeton e incluso de un gallo que canta a deshora en otra casa de la calle. Y bueno, prohibieron el uso de la terraza para fines sociales, sólo se permite su uso por miembros de la mentada comunidad, los que obviamente, no tienen interés alguno en participar de nada. El argumento es que "algo puede pasar", que la gente no se regula y que los excesos que se pueden producir serían responsabilidad del comité. O sea, me parece de pésimo gusto, pero como solo el edo y yo nos manifestamos en contra, la mayoría ganó en voto por la prohibición.
Estuve bien deprimida con la situación, y enojada a muerte, porque no logro entender esa actitud melindrosa y censuradora. Estoy intentando hablar con algunos otros vecinos para recuperar el acceso al espacio, pero está difícil. Lo que me queda es organizar nuevamente cine en la salacuática y la elección de película debiera ser:

A ver si a alguien le llega la "indirecta".
qué desgracia... ¿y los vecinos que participaban de la salacuatica tampoco opinaron en defensa de los espacios comuniatrios? Es el colmo lo del balcón... yo creo que eso ni se peude pescar
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