lunes, 5 de noviembre de 2007

Historias chilenas 1



Estando de findesemanalargo en el Tabo fuimos con Edo a comprar calzones, ya que nos fuimos con lo puesto. Para variar, partimos pa otro lado y terminamos en Isla Negra, viendo la casa de Neruda y dándonos cuenta de que, tal como el poeta, éramos "cosistas", es decir, enamorados de las cosas y por ende llenos de ellas (lo que explicaría en parte nuestro hogareño desorden permanente). Me encantó la idea de ser vecina en ese barrio, aunque lo veo difícil si aún ni siquiera he terminado de pagar un depto. en santiago.

Harto marisco y pescao hubo en este fin de semana, la tradicional merluza frita, el no menos típico curanto a la olla, y la apetecible empaná frita de queso camarón, todo bien regado al vino blanco heladito.

Ya preparando la vuelta a Santiasco, se nos pierde el Mostro, hijo-gato de Lala y Tito, y bueno, la odisea de buscarlo y vocearlo en la penumbra, hasta que entre el silencio nocturno y marino, escucho su cascabel y nos vuelve el alma al cuerpo. El niño había salido a parrandear.

Y el broche de oro, es que mareado con tanto auto en las dos horas de carretera, el Mostro ruega por su letrina y se echa un vómito, parte del cual cae sobre los maltrechos jeans del Edo... pero llegamos finalmente, sanos y salvos.

Llegando recibimos invitación para la feria internacional del libro a la que fuimos al borde del cierre. Yo rezongaba en busca de mis amados Taschen hasta que los encuentro y me compro un flamante "manual" terriblemente fashion, tipo un-dos-tres moda, en el que creo encontraré la fórmula perfecta para al fin dejarme de tonteras y dedicarme a hacer lo que me gusta.

Vamos a ver qué depara el destino.

1 comentario:

  1. Tines que puro hacerlo... yo tb. quiero vino frío, quiero calor y quiero pescado en el Tabo.

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